¿Qué es y por qué las empresas buscan la 'orientación a resultados' en los perfiles de sus trabajadores?

31 de Jul de 2020
Seguro que habéis oído hablar de que ‘la orientación a resultados’ es una de las competencias más deseadas por las empresas. Pero, ¿qué es exactamente y cómo puedes desarrollarla?
 
La orientación a resultados hace referencia al desempeño de tareas encaminadas a conseguir unos objetivos determinados. Es decir, para las compañías es fundamental que los trabajadores conozcan a la perfección las metas que se desean alcanzar y que actúen en consecuencia. En términos generales, cuando hablan de ‘orientación a resultados’ están hablando de eficiencia, excelencia, capacidad de reacción, toma de decisiones, velocidad de adaptación a los cambios y flexibilidad.
 
Las razones por las que las empresas buscan esta cualidad en sus trabajadores es evidente. Al final, si todos los empleados saben cuáles son los objetivos, trabajan para conseguirlos y saben adaptarse rápidamente a los cambios que surjan, los beneficios de las compañías serán mucho mayores.
 
Preguntas frecuentes
 
En las entrevistas de trabajo podemos encontrarnos con diversas preguntas encaminadas a saber si el candidato cuenta o no con esta cualidad. Saber detectarlas nos ayudará a contestar correctamente y mostrar todo nuestro potencial. Aquí os dejamos algunos ejemplos:
 
    • Recuerda alguna ocasión en la que has tenido que conseguir un determinado objetivo. ¿Podrías decirnos qué pasos seguiste para conseguirlo? 
    • Describe algún proyecto en el que hayas participado y donde hayas encontrado algún obstáculo difícil de sortear. ¿Cómo lo superaste?
    • ¿Cuál es la meta o objetivo más difícil que has logrado? ¿Cómo lo hiciste?
 
¿Cómo desarrollar esta capacidad?
 
La mejor forma de hacerlo es enfrentándote a retos complicados y tratar de superarlos. Sí, la experiencia es la clave. Pero tranquilo, no tiene por qué ser laboral, puedes empezar con cosas cotidianas de tu vida personal y universitaria. Cuando te enfrentes a un objetivo, sigue estos pasos:
 
    1. Tener claro el objetivo
       Escribirlo en un papel o contárselo a alguien que no sepa de qué va el tema puede ser una gran ayuda. Conocer el entorno y saber qué necesitamos para llegar a lograrlo es fundamental.
    2. Marcar un calendario
       Los tiempos son importantes. No tienen que estar escritos en piedra, pero nos ayudarán a tener una guía. Si somos un equipo, habrá que repartir tareas y fijar fechas de reunión. 
    3. Conocernos
       Si trabajamos solos, conocernos a nosotros mismos. Si es en grupo, hacer lo propio con todos los miembros del equipo. Una buena herramienta para hacerlo: elaborar un DAFO personal.
    4. Prever los obstáculos
       Aunque siempre nos encontraremos con imprevistos, hacer una lista con los obstáculos que podemos encontrarnos y saber cómo podríamos solucionarlos si se presentan es una buena táctica para ahorrar tiempos.
    5. Ser perseverantes
       La constancia es fundamental. Un reto complejo nos llevará tiempo, recursos y algunos quebraderos de cabeza. Lo importante es no dejarlo nunca, no abandonar e ir paso a paso hasta llegar a la meta.
    6. Indicadores de medición
       Nos ayudarán a medir los resultados y saber cuánto tiempo y recursos hemos utilizado para lograr los objetivos dados. Marcarse pequeñas metas es un método muy eficaz para poder evaluar cómo va la misión y reorientar los esfuerzos si fuera necesario.