Ejercicio: ¡Conócete a ti mismo!

06 de Ago de 2018
Ponte delante del espejo, sin máscaras, sin mentiras.

Desde Sócrates, el ser humano es consciente de la importancia de conocerse a uno mismo. Saber cómo eres, cuáles son tus puntos fuertes, tus debilidades y analizar tus comportamientos te ayudará a tener mayor seguridad y confianza. A continuación, te ofrecemos un ejercicio que puedes hacer desde casa y que te ayudará a cumplir esa máxima inscrita en el templo de Apolo y que a tantos filósofos ha inspirado a lo largo de la historia:

CREA UN DAFO PERSONAL

Se trata de una herramienta que suele utilizarse para analizar empresas, pero que es perfectamente aplicable a un individuo. Es un acrónimo formado por las iniciales de las palabras ‘debilidades’, ‘amenazas’, ‘fortalezas’ y ‘oportunidades’. Lo que te proponemos es que realices un DAFO personal, incluyendo todos esos elementos en un cuadro dividido en esas cuatro partes.

LA LÍNEA DE TU VIDA

Traza una línea desde tus primeros recuerdos hasta la actualidad y marca en ella los momentos importantes de tu vida: experiencias enriquecedoras, vivencias que te hayan definido o que hayan supuesto un cambio, hitos relevantes, instantes de felicidad, situaciones emocionalmente intensas, etc. Asimismo, escribe también tus objetivos y proyectos de futuro.

Una vez tienes estos dos elementos sobre el papel, llega el momento de analizarlos con calma:

En primer lugar, compara ambos escritos, tratando de comprender cómo han influido las características del DAFO a lo largo de tu existencia. ¿Gracias a cuáles de tus puntos fuertes has logrado ciertos hitos? ¿Influyeron tus defectos en los aspectos negativos? ¿Podrían ser las cosas diferentes si tus debilidades no te hubieran impedido lograr algo? ¿Qué momentos de los que has vivido te han hecho cambiar? ¿Hubiera sido distinto tu DAFO personal hace 10 años?

Posteriormente, analiza el pasado y el presente. Es habitual que el tiempo desvirtúe el pasado, por ello, si tienes algún diario o escrito de épocas pasadas, es conveniente desempolvar esos textos y releerlos para recordar cómo te sentiste en esos instantes. Compara cómo viviste ciertos momentos relevantes con cómo los recuerdas en la actualidad. ¿Sientes lo mismo ahora que entonces? ¿Se han relativizado esos sentimientos? ¿En qué período de tu vida fuiste más feliz? ¿De qué hitos estás orgulloso? ¿Qué vivencias te han hecho cambiar? ¿Has aprendido de tus errores? ¿Has superado cosas que en su día te parecieron un mundo? ¿Eres feliz ahora mismo? ¿Qué elementos de tu vida quieres mantener? ¿Qué quieres cambiar? ¿Estás trabajando en lo que te gustaría?

Llega ahora el momento de meterse de lleno en las personas que te rodean. Escribe una lista de las personas con las que has compartido los momentos relevantes de tu línea de la vida. ¿Cuáles de sus cualidades te enorgullecen? ¿Qué características no te gustan de ellos? ¿En qué te gustaría parecerte a ellos? ¿Qué parte jugaron en esos momentos relevantes? ¿Te influyen positiva o negativamente? ¿Te han hecho cambiar? ¿Cuáles de las personas que están en tu vida son verdaderamente importantes?

Por otro lado, ellos deberán también analizarte. Pídeles que te definan, incluyendo elementos positivos y negativos. De esta forma, podrás compararlo con el DAFO que has hecho sobre ti y analizar las diferencias entre cómo te ves tú y cómo lo hacen tus seres queridos. ¿Coinciden las debilidades? ¿Hay algún elemento totalmente opuesto?

A continuación, trata de identificar las golondrinas. Aristóteles decía que una acción aislada no definía a la persona. Esto es, por el hecho de que un día en tu vida hagas un acto generoso, no significa que lo seas. Según el filósofo, para considerarte una persona generosa, esos actos deberían ser tu forma habitual de actuar, una costumbre. Estas enseñanzas han sido transformadas al refranero popular a través de expresiones como “una golondrina no hace verano”. Sin embargo, y a pesar de que pueda ser totalmente cierto, para que haya verano, en algún momento tendremos que ver esa primera golondrina. Lo que te proponemos ahora es que busques en tu línea de la vida esos repuntes especiales, esas veces que has actuado de una forma diferente. Seguramente se darán en situaciones límites, en momentos que hayan marcado un antes y un después en nuestra vida. ¿Te sientes orgulloso de esa forma de actuar? ¿Te gustaría que te definieran?

Por último, analiza proyectos de futuro. ¿Por qué quieres conseguirlos? ¿Te harán felices? ¿Qué debes hacer para lograrlos? Realiza también un pequeño ejercicio con aquellos objetivos que tengas a corto plazo, por ejemplo, con aquellos a dos o tres meses vista. Coge tu agenda personal y escribe en dicha fecha una pequeña nota para tu yo del futuro, preguntándole si has logrado lo que te proponías. ¿Has alcanzado el éxito? ¿Te ha reportado lo que esperábas? ¿Lo has intentado? ¿Has fracasado pero lo estás probando de nuevo? ¿Lo has dejado aparcado? Cuando llegue el día, estas preguntas te ayudarán a comprender todo el esfuerzo que has tenido que hacer para conseguirlo, si no lo has hecho por miedo o vagancia, si tienes que replantear el objetivo, etc.

Este ejercicio te ayudará a conocerte mejor, a analizar tu comportamiento y saber qué características propias quieres fomentar y cuáles eliminar de tu vida. Conocerte a ti mismo es fundamental tanto para tu vida personal como la profesional. En Talento Aragón Joven somos muy conscientes de ello, por lo que el primer módulo de las jornadas de formación, que se celebrarán en septiembre, tienen como protagonista el autoconocimiento.