El mito de la eficiencia

17 de Nov de 2020
La transformación digital es la realidad actual de todas las grandes empresas. Algoritmos que lo miden todo, ordenadores que asignan tareas a cada empleado o tecnologías para controlar el tiempo efectivo de trabajo son solo algunos ejemplos de lo que está sucediendo internamente en muchas compañías. Todo ello, en pro de la supuesta efectividad perfecta. Sin embargo, las matemáticas podrían no ser lo mejor en un mundo complejo, cambiante e impredecible como es el muestro.
 
Margaret Heffernan, empresaria y directora ejecutiva con una larga experiencia, afirma que la tecnología y los algoritmos matemáticos como base para trabajar pueden funcionar si se sabe exactamente qué vas a necesitar y cuándo. Sin embargo, eso no sucede en el mundo real, que está lleno de imprevistos, contradicciones y elementos que no pueden medirse. Según dice, apostar por una eficiencia férrea basada en números solo nos lleva al colapso.
 
“Cuanto más dependemos de la tecnología para ser eficientes, menos habilidades tenemos para enfrentar lo inesperado”, resalta Heffernan. Estudiar o invertir solo en lo que podemos predecir parece eficiente, pero nos deja vulnerables ante cualquier imprevisto. Ofrece un ejemplo de ello hablando de los bancos. “En el pasado, los bancos solían tener mucho mucha menos liquidez de la que se les exige hoy en día. Tener tan poca liquidez, ser demasiado eficiente con ella, es lo que les hizo tan vulnerables. Ahora, contar con una mayor liquidez es ineficiente, pero les otorga robustez, porque protege el sistema financiero frente a las sorpresas”, explica. 
 
Sostiene que hay que sacrificar parte de esa eficiencia para prepararse para lo que pueda venir. “En un entorno que desafía tanto los pronósticos, la eficiencia total no solo no ayuda, sino que socava  y erosiona nuestra capacidad de adaptación y respuesta”, recalca. Apostar por las habilidades humanas es fundamental. “La imaginación, la humildad o la valentía no son eficientes, pero nos dan capacidad ilimitada para la adaptación, la variación y la invención. El mundo es impredecible y desconocido, pero si contamos con esas habilidades humanas, podremos enfrentar cualquier futuro que venga”, concluye.