FOBO: cuando el temor a no elegir lo mejor te bloquea

04 de Sep de 2020

No nos referimos a tomar grandes decisiones en contextos trascendentales, sino más bien a optar entre varias alternativas que se presentan en situaciones poco relevantes. Es decir, ¿te ha costado mucho decantarte por Netflix, HBO u otra plataforma de contenidos digital?, ¿cuánto tardas en elegir la serie o la película que vas a ver? ¿sueles ser el último en decidir qué pedir para cenar? o ¿te lo piensas demasiado antes de publicar una foto en Instagram o un vídeo en Tik Tok? Es en estos momentos de la vida cotidiana cuando se manifiesta el trastorno que se conoce como FOBO o Fear of Better Option (el miedo a la mejor opción).

Según la publicación 'The Guardian', fue el economista estadounidense Patrick McGinnis el primero en acuñar este término. Para él este fenómeno surge del temor a no quedarse con la mejor opción a la hora de tomar pequeñas decisiones que condicionan y se dan en nuestro día a día: "Para elegir algo hay que dejar ir otra cosa, así que preferimos no decidirnos y mantener abiertas todas las opciones por si aparece otra oportunidad mejor", señala el experto.

Esto ocurre, sobre todo, porque estamos inmersos en una era tecnológica que ofrece miles de alternativas similares e igual de aceptables, tal y como explica el economista al aludir a este trastorno, y que generan la necesidad de querer abarcarlo todo. En vez de contribuir a tomar una buena decisión, fruto de la gran variedad de posibilidades, a menudo el FOBO provoca la reacción contraria: la parálisis a la hora de decantarse por algo en un contexto cotidiano e intrascendente, lo que puede llegar a afectar al plano personal y profesional, con la consecuente pérdida de tiempo y energía. Cabe añadir que la constante exposición y comparación que favorecen las redes sociales con respecto a lo que hacen los demás, puede intensificar aún más la necesidad de alcanzar lo perfecto.

La mejor manera de combatirlo es con un buen análisis. En primer lugar, se recomienda tomar en consideración el riesgo de la decisión: si es nulo, como qué ver en televisión, se puede jugar al cara o cruz; si es bajo, como elegir restaurante, se puede contar con la recomendación de una o varias personas; y si se trata de un riesgo importante, como comprarse una casa, será preciso informarse bien, tener claro qué es lo que se busca, comparar con otras opciones para ir descartando y, si es necesario, contar con la ayuda de profesionales.

En definitiva, priorizar las decisiones importantes a través de la información y dejar de dedicar tiempo a las que apenas tendrán consecuencias ayudará a afrontar cualquier proceso de selección con mayor resolución.