Los “escape rooms” como forma de reclutamiento de personal

30 de Ago de 2017

Las escape rooms son una herramienta perfecta para detectar las habilidades de cada participante, por lo que sería una buena forma para las empresas de seleccionar a sus candidatos. De hecho, algunas empresas ya utilizan este tipo de proceso de selección para encontrar al aspirante ideal. Trabajo en equipo, comunicación, motivación, pensamiento lateral, capacidad deductiva, negociación… ¡son muchas las destrezas que se ponen en juego en una sala de escape! Un encargado de personal, viendo desde fuera cómo actúa un equipo resolviendo los enigmas, podría fácilmente averiguar cómo es el perfil de cada aspirante y si es positivo que entre en la empresa o debe descartarse. Aquí os dejamos algunos de los perfiles de jugadores que podemos encontrarnos:

El líder
Siempre hay alguien que, ya sea por autoproclamación o de forma natural, se dedica a organizar todas las pistas y guiar al equipo. Es una figura fundamental, ya que está al tanto de todo lo que pasa y sirve de enlace para el resto de jugadores. Además, es quien anima a los compañeros en caso que el ambiente decaiga en algún momento. Sin duda, un líder es fundamental en todo equipo.

El cerebro
Con una gran memoria y una mente privilegiada, el cerebro resuelve los enigmas de forma rápida. No le hace falta consultar los apuntes, lo tiene todo en la cabeza y soluciona cualquier problema en un tiempo récord. Probablemente sus conocimientos previos le llevarán a las soluciones de forma más rápida que siguiendo cada una de las pistas, deduciendo ciertas adivinanzas de forma casi innata. Es gente práctica y productiva, importantísimos para el trabajo del día a día.

El creativo
Cuando las cosas parecen haberse detenido, cuando el equipo está atascado y nadie encuentra la solución a un enigma, aparece este personaje. Es capaz de ver más allá, de repensar la situación, de reflexionar de forma lateral y encontrar una solución que nadie más puede ver. A veces no son los que resuelven el acertijo, pero sí los que mencionan la idea que lleva a la solución. Son esas personas especiales y únicas que podrían llevar al grupo a descubrir algo grandioso.

El despistado
Tiene buena voluntad, pero no es capaz de organizarse bien. Puede que encuentre alguna cosa valiosa pero no sé de cuenta o lo olvide a los dos minutos y se acuerde media hora después de que al principio vio que había una llave tirada en un rincón de la sala. A veces no se atreve a decir sus ideas por falta de confianza o concentración.

El acaparador
Es aquel que quiere resolverlo todo por su cuenta, no sabe delegar y trata de que el grupo piense que solo él sabe cómo salir de ahí. Probablemente no diga nada al grupo de lo que vaya encontrando, ni escuche las ideas de sus compañeros. Aunque sea inteligente y quizá sea cierto que resuelva muchos de los enigmas, su actitud podría hacer que todo el grupo se quedara estancado en algún punto del recorrido. Sin duda, estas personas están hechas para trabajar solas.