Más allá del curriculum: lo que buscan las empresas en sus trabajadores

03 de Jul de 2020

Que la trayectoria académica de un candidato es su carta de presentación ante una oportunidad laboral es innegable. El nivel de estudios o especialización, así como la formación complementaria recibida por el aspirante es lo primero que se valora ante la necesidad de cubrir una vacante. De hecho, suele servir de filtro para la primera fase de selección antes de pasar a las entrevistas personales.

No obstante, cada vez son más los técnicos de recursos humanos que se preguntan acerca de cuestiones que no se reflejan en el currículum. Así por ejemplo, quieren saber cómo reaccionaría un determinado perfil ante una situación adversa o si estaría preparado para hacer una presentación en público o si es capaz de trabajar en equipo y de proponer nuevas ideas.

Es por ello que las escuelas de negocios o centros de formación superior dedican parte de su programa a formar las capacidades y competencias de los candidatos con vistas a su incorporación en el mundo laboral. Entre todas ellas, exponemos a continuación las más valoradas por los expertos en el ámbito empresarial:

  • Saber comunicar. Es importante estructurar un mensaje de forma efectiva para que sea bien recibido por los miembros del equipo, responsables de área o clientes y colaboradores externos. A este respecto, también influyen las técnicas de lenguaje no verbal y ciertos consejos que contribuirán a transmitir competencia, confianza y seguridad.
  • Trabajar en equipo. Es uno de los requisitos más valorados en las entrevistas de trabajo. La importancia de la proactividad, la gestión de conflictos y poner en valor la colaboración en lugar de la competición son algunas de las cuestiones que se pueden entrenar para mejorar esta habilidad.
  • Motivarse. El éxito de un cometido depende, en gran medida, de la energía que se ponga en conseguirlo. Por ello, resulta interesante enseñar a orientar cada una de las acciones que se realizan a metas concretas para que la tarea se realice con sentido.
  • Aportar creatividad. Es una característica diferencial entre distintos perfiles y una herramienta para solucionar problemas empresariales y aportar un enfoque innovador a un proyecto. Cada vez la creatividad se convierte en un valor más apreciado en el currículo.
  • Trabajar la inteligencia emocional. Asumir los errores y aprender de ellos, rectificar los sentimientos negativos como la ira o al envidia y convertirlos en un motivo de superación o trabajar la autoestima son aspectos básicos para la vida personal, pero también para el éxito profesional.