Preguntas que no contestar en una entrevista de trabajo

16 de mayo de 2018
Entrevista de trabajo

Por todos es sabido que el mercado laboral está viviendo una época complicada y que encontrar trabajo se ha convertido en una toda una odisea. Los jóvenes salen muy preparados de la Universidad y se topan con un entorno complejo en el que la competencia es feroz. Por ello, muchas veces somos demasiado permisivos, tanto en las entrevistas de trabajo como en el día a día. Las preguntas inadecuadas en los procesos de selección, las horas extras sin retribuir y los sueldos bajos se han convertido en una realidad para mucha gente. Si no son ellos, debemos ser nosotros los que pongamos los límites.

Cuando acudas a una entrevista laboral debes tener en cuenta que no te estarán haciendo un favor al contratarte, sino que será una relación bidireccional. De hecho, probablemente la empresa recibirá más beneficios por ti que a la inversa. Tienes que demostrar lo que puedes ofrecer, pero también decidir si te interesa lo que te ofrecen ellos. Algunas empresas, sabiendo la situación de desesperación para muchos jóvenes, incluyen en su cuestionario preguntas que nada tienen que ver con el desempeño del puesto de trabajo y que no tienes la obligación de contestar.

Todas aquellas cuestiones relacionadas con tu orientación sexual, estado civil, si tienes o estás pensado en tener hijos, etc., son totalmente ilegales. Tu situación sentimental y familiar no es de incumbencia en una entrevista laboral y no afectan a tu desempeño como profesional.

Preguntar por las creencias religiosas y las tendencias políticas de los candidatos también es ilegal. A no ser que estés optando a ser jefe de campaña de un partido político o ayudante del cura de tu pueblo, tus ideales no deberían importar.

Tampoco tienes por qué contestar a preguntas sobre tu situación financiera, ya que el sueldo y las condiciones del puesto de trabajo deberían ser las mismas independientemente del dinero que tengas en el banco. En situaciones de crisis, algunas compañías se aprovechan de la mala situación de las personas para ofrecer unas condiciones nefastas que el trabajador se ve casi obligado a aceptar debido a sus cargas familiares o su mala situación económica.

Por último recalcar que aunque en las entrevistas es muy común que te pregunten por temas personales como cuáles son tus aficiones o cómo te definirían tus amigos, no estás obligado a contestar. Son temas que nada tienen que ver con la profesión y que no afectarán a tu rendimiento laboral. Si quieres puedes responderlas, pero si no quieres, tienes que saber que no estás obligado.

En todos estos casos, es tu decisión responder o no a las cuestiones planteadas. En caso de que no quieras responder, es conveniente no enfrentarte de forma violenta, sino tratar de desviar la conversación hacia otras cuestiones o indicar que consideras que ese dato no es relevante para vislumbrar si estás preparado para el trabajo.