Teletrabajo u oficina, esa es la cuestión

04 de Nov de 2020
Aunque ya estaba extendido en algunas zonas de Europa, hasta ahora España no tenía una gran tradición de teletrabajo. Sin embargo, la pandemia ha hecho que muchas empresas opten por que sus empleados trabajen desde casa. No sabemos si será una circunstancia pasajera o si el teletrabajo ha llegado para quedarse, no obstante, vale la pena estudiar sus implicaciones para trabajadores, empresarios y para la sociedad en su conjunto.
 
Beneficios del teletrabajo
 
Trabajar desde casa implica grandes ventajas para los empleados, especialmente relativos a la flexibilidad horaria y la conciliación familiar. Tener un horario fijo y presencial en la oficina nos hace estar fuera de casa casi todo el día, sobretodo en las grandes ciudades, donde la gente come en el lugar de trabajo o en los aledaños. Salir a las ocho de la mañana y no volver hasta las siete de la tarde es el pan de cada día de muchos españoles. Sin embargo, al trabajar desde casa, evitas desplazamientos, puedes comer en casa y organizar tu tiempo como mejor consideres. Además, puedes crearte tu propio entorno de trabajo, eligiendo la temperatura, si quieres que haya música, si prefieres el silencio… Y por si fiera poco, te permite vivir en cualquier rincón del planeta.  Todo esto implica una enorme reducción del estrés y un mayor bienestar general.
 
Para las empresas, la lista de ventajas también es notable. En primer lugar, al carecer de una oficina que albergue a todos los empleados, los costes se reducen drásticamente. Además, al reducir el estrés y eliminar las pausas para el café y la charla con los compañeros; la productividad de los trabajadores aumenta. Por último, cabe destacar también que sus límites a la hora de contratar se expanden, pudiendo encontrar el talento en cualquier parte del mundo.
 
A nivel medioambiental, se reduce la contaminación por la disminución de los desplazamientos y se producen menos accidentes de tráfico.
 
Inconvenientes de trabajar en casa
 
Como todo en la vida, el teletrabajo tampoco es la panacea, y es que existen ciertas desventajas que hay que tener en cuenta. Lo más insalvable probablemente es que para algunas profesiones en teletrabajo no es una opción. Camareros, fontaneros o médicos, por ejemplo, no pueden acogerse a esta modalidad de trabajo.
 
Para aquellos empleados que sí pueden teletrabajar, los inconvenientes vienen de la mano de una vida sedentaria, pudiendo derivar en dolores de espalda o problemas médicos por la falta de ejercicio. No obstante, esto puede subsanarse haciendo un poco de ejercicio físico diario. Asimismo,  trabajar en el mismo lugar en el que vives puede llevar a problemas de desconexión, por lo que es fundamental marcar pautas claras y evitar mirar correos o recibir llamadas de trabajo en tu tiempo libre. Hay que señalar también que si no se dispone de un lugar tranquilo y adecuado en el que instalar tu ricón de trabajo, concentrarse puede resultar imposible.
 
Para las empresas, el teletrabajo complica controlar el rendimiento del trabajador, aunque existen diversas herramientas para hacerlo. La falta de identificación, comunicación y conexión entre compañeros puede influir negativamente en los resultados, por lo que es fundamental realizar videoconferencias, utilizar documentos colaborativos y estar en contacto directo para que la comunicación fluya normalmente y estar todos en sintonía.
 
A nivel social, se producirían menos relaciones interpersonales, y es que el contacto con los compañeros de trabajo sería mucho menor. Si el teletrabajo se convirtiera en algo habitual, aumentaría la brecha entre aquellos individuos que tuvieran acceso a las TIC y los que no, por lo que los gobiernos deberían tomar medidas para que esto no sucediera.